

Por: Jaime Merizalde
Aficionado a la Astronomía Miembro de Club de Astronomía Orión y del Club de Andinismo Politécnico
La invitación de Carlos Silvera para “animarnos a ir a ver si nos conocemos y nos integramos mas en esta comunidad astronómica y disfrutar de la compañía y de observación astronómica, en el Campamento Astronómico Cochasqui 2022”, fue el sueño hecho realidad, pues la pandemia del Covid nos había retrasado en nuestro afán de aprender más sobre el cosmos, de forma práctica y presencial.
La emoción de empezar a reunirnos y reconocernos fue
muy grande, pues casi todos solo nos habíamos visto por fotografías o Zoom, y
veníamos desde lugares distantes.
Estábamos Miguel Ángel Carrión (Tucson, Arizona), Lili
Carrión, Carlos, Juan Carlos y Adrián Andrade, María Cristina Galo, Jaime Merizalde, (Quito), Cristina (La
Maná), Mauricio Rosero y Alejandra Castro (Ibarra), Rafael Salinas (Quevedo), Jaime
Zapata (Riobamba), David Rosado (Manta), y Nashell Castillo.
Lamentamos la ausencia de otras personas más por covid.
Viajar fue una aventura, algunos vinieron por Malchinguí, que es más
empinado y largo, pero pavimentado, más recomendable por los equipos que son
delicados.
Otros por la vía de Oyacoto, con cuidado y despacio, porque un tramo del
camino es empedrado y la vibración podía dañar los telescopios.
El Parque Arqueológico Cochasquí nos recibió con muy buen clima para
nuestro propósito: soleado, templado y despejado. Ventajosamente el parqueadero
estaba cerca del lugar donde acampamos.
Luego de registrarnos y pagar la estadía en las oficinas, nos
permitieron ingresar 2 vehículos para dejar los pesados equipos hasta el
interior donde armamos las carpas, y empezamos a desempacar y montar los
telescopios y las instalaciones eléctricas para los que usaban computadoras,
cámaras y motores de seguimiento.
Nos ubicamos en una plataforma muy adecuada del terreno.
Los conocimientos, paciencia pasión y experiencia de Miguel Ángel fueron un aporte fundamental para aprender a orientarlos y balancear los telescopios, y el uso de filtros solares y lunares. Las fotografías y filmaciones a granel, documentaban toda la acción.
Llegó el crepúsculo y Venus, Marte, Júpiter y Saturno se hicieron presentes; luego de los primeros enfoques y calibraciones disfrutamos las tan ansiadas observaciones: el Sol y sus manchas, la Luna llena develaba sus cráteres, usamos el Cuadrante para medir la declinación de la Luna y de algunas estrellas, rememorando su uso en la navegación en la época de los descubrimientos europeos.
Luego tuvimos una agradable reunión en el chozón disfrutando la hospitalidad de Miguel Ángel para la merienda, con una variedad de comida, un delicioso chocolate caliente y hasta mashmelos a la parilla.
Nos presentamos para recordarnos los nombres, y después tuvimos la excelente exposición de Miguel con diapositivas y todo, entre otros temas aprendimos sobre: sistemas de coordenadas, cómo ubicar las constelaciones, instrumentación, monturas y accesorios, cámaras fotográficas y astrofotografía.
Volvimos a la plataforma de observación y continuamos observando los cráteres de la Luna, los principales satélites de Júpiter. El aumento de la potencia del telescopio con el Barlow, nos permitió ver los detalles impresionantes de los anillos de Saturno, (que Galileo las identificó originalmente como orejas)
Nuestra presencia con los telescopios despertó la curiosidad de unos 12 jóvenes que acampaban cerca, y los invitamos a que observaran, hicieron fila y estaban maravillados, (tal como dijo Galileo cuando observó por primera vez con el telescopio).
Para ellos fue un experiencia inesperada y única, y hasta el siguiente día comentaba el suceso, y recordaban perfectamente el nombre de AstroCiencias Ecuador.
Domingo por la mañana, disfrutamos de un desayuno de amistad compañerismo y trabajo, con pan de Riobamba (Cholas) a la parrilla, comentando la tremenda y divertida experiencia.
Luego empezamos a guardar los equipos, y a desarmar el campamento, después las fotos oficiales del final y la despedida. Cómo anécdota, David Rosado dejaba olvidado el trípode del telescopio !, por su rescate debe pagar un six pac de Club, jaja.
Todos felices y profundamente agradecidos con AstroCiencias Ecuador por el enorme esfuerzo organizativo, un equipo de personas geniales, por ejemplo, Mauricio y especialmente Carlos Silvera, que aun sin estar presente y desde Londres, hicieron posible este Campamento.
Muchas gracias por la tremenda experiencia y el conocimiento adquirido.
Quedamos convocados para el próximo campamento, en un lugar central en el país que puede ser en Palmira, o Río Verde, junto al Pailón del Diablo.
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